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Pesca

LA PESCA EN CASTILLA Y LEON (INFORMACION)

 

PESCAR EN TIERRA DE LA REINA (RIO YUSO O ESLA)

 

 

 

Como llegar
Características del coto
Un día de experiencia
Entrevista con los guardas

 

SEGURAMENTE los puristas seguirán discutiendo si el coto truchero de Tierra de Tierra de la Reina se encuentra en el río Yuso o en el Esla, pues parece que durante mucho tiempo hubo la duda: ¿nace el Esla en Riosol ‑el nacimiento actualmente reconocido‑ o en Llánaves de la Reina, donde nace el río Yuso? Lo que sí es cierto es que este coto recibe su nombre de esa región del norte de León situada en las estribaciones sureñas de los Picos de Europa y que, hacia el oeste, se mira en el espejo del embalse de Riaño. No; no es que la actual reina de España tenga tierras, sino que esta sugestiva denominación que tiene un sabor típicamente medieval viene del siglo Xll: las tierras que hoy ocupan lo pueblos de Los Espejos, Villafrea, Barniedo Portilla, Siero y Llánaves fueron entregadas como dote a Doña Berenguela, hija de Don Alfonso de Castilla. Desde entonces, reciben pueblos y tierras el apellido "de la Reina ", en la misma forma que tantos y tantos pueblos ligan sus nombres a ríos o a accidentes topográficos.

   ACEPTEMOS, como la gran mayoría hace hoy día, que es el río Yuso el que riega la Tierra de la Reina. Después de nacer cerca de la localidad de Llánaves y deslizarse por un cauce estrecho al que parecen asfixiar imponentes desfiladeros, poco a poco va haciéndose notar, dando vida a las localidades antes mencionadas hasta que es represado en la enorme presa de Riaño. Su cauce, que discurre a una altura de 1.100 metros, es escoltado por grandes montañas de perfil redondeado divisándose en la zona de cabecera gigantescos riscos cuya cota no está lejos de los dos mil metros.

Sus márgenes están pobladas por una densa hilera de salgueras, avellanos, plantas arbustivas, algún que otro aliso y por escasos chopos. El cauce es estrecho y poco profundo y discurre en una marcada pendiente, con algunos pozos no muy largos pero con suficiente profundidad como para albergar durante el verano a algunas de las gordas truchas que en invierno suben a desovar desde la presa de Riaño. Es en esta presa donde el Yuso pierde su nombre, fundiéndose con el Esla.

El pescador visitante que se dirige al coto de Tierra de la Reina bordeará a cierta distancia el río Yuso por la carretera N 621 después de cruzar el puente sobre el embalse en la localidad de Riaño. Muy cerca del pueblo de Boca de Huérgano está el límite inferior del coto truchero en régimen tradicional que recibe el nombre de ese pueblo. En el límite superior de este coto, situado en el puente de Barniedo comienzan dos kilómetros de río en régimen "Libre Sin Muerte (donde se puede pescar sólo con mosca y cucharilla de un solo arpón), hasta llegar a un área recreativa llamada "La Suelta Grande". Esta área recreativa, situada en el P.K-107 de la mencionada carretera, marca el límite inferior del coto truchero sin muerte de Tierra de la Reina en el que solo se puede pescar con mosca. Su límite superior está en el puente de paso al valle Lechada, unos cinco kilómetros río arriba

 

UN COTO DE VERANO

 

La abundancia de truchas en este coto garantiza la diversión apoco que acompañe la climatología y una mínima actividad en los  peces. En el lecho del río, entre los cantos rodados de muy variado calibre (y en extremo resbalosos) se ven miríadas de canutillos que protegen a las larvas de tricópteros, entre las cuales abundan las Anatolia nervosa, que fabrican su casa con palitos largos, seguramente para impedir que se los traguen las truchas y otros depredadores. Ciertamente, el tricóptero es la mosca por excelencia en este coto, no importando demasiado su factura ni tamaño, ya que pueden pescar lo mismo las imitaciones "impresionistas" como las montadas en pelo de cérvidos, que las pertenecientes a la escuela de la mosca exacta, como las montadas en secciones de ala y sin hackle.

   Los pérlidos eclosionan muy tarde en este río, y será bueno llevar algunas imitaciones por si hubiere alguna eclosión. También pescan bien las pequeñas imitaciones de emergentes olivas y los dípteros de pequeño tamaño. En los días tormentosos de finales de julio pueden sobrevenir las primeras caídas de hormigas aladas. Una buena imitación de estos himenópteros es imprescindible en la caja de todos los mosqueros, pues todos sabemos lo efectivas que llegan a ser en su momento.  

  En cuanto al material de pesca recomendable, la anchura del cauce, la vegetación de ribera ciertamente abundante y la talla media de las truchas del Yuso ‑unos 20 cms, pero con bastantes ejemplares que pasan de los 30‑, aconsejan el uso de cañas y líneas muy livianas, que en mi opinión no deberían de pasar del número 3. El Yuso es un río que se presta maravillosamente a una pesca fina, delicada y lenta; pues sus aguas, de una insultante transparencia, no parecen permitir otra cosa. Los bajos de línea muy largos y con una punta no superior a un 0,13 demorarán el dragado cuando pesquemos en corto y permitirán posadas muy suaves cuando colemos nuestra mosca bajo las salgueras, buscando ese rincón donde estamos completamente seguros de que acecha una buena trucha. ¡Atención a las sorpresas!; pues a decir de pescadores que conocen bien el coto no son raros los ejemplares de 40 cms o más. Otra cosa es que estos truchones se encuentren activos; en todo caso, habrá que extremar la precaución cuando pesquemos los serenos o al amanecer, pues es bien sabido que a estas horas se mueven las grandes piezas.

  La orografía del río Yuso en el coto de Tierra de la Reina impone su época óptima de pesca. las grandes alturas de los montes próximos constituyen en invierno grandes neveros que, en el deshielo primaveral, aumentan sobremanera el caudal del río. Aunque no haya habido excesivas nieves, las lluvias de primavera tienen el mismo efecto, y el cauce del río, constreñido en parte por el muro de la carretera N-621 que come paralela a él por la margen derecha y por la muy densa capa de salgueras que puebla su margen izquierda, hundiendo sus raíces casi entre los cantos rodados del lecho del río, hacen que la pesca se vuelva difícil a poco que crezca el nivel de las aguas. No obstante, el río Yuso vacía muy rápido el agua ganada por lluvias ocasionales y se enturbia muy poco. Es por todo esto que la mejor época de pesca en este coto es durante el ve­rano, no importando mucho el mayor o menor estiaje que pueda sufrir el río, pues es en       verano cuando el Yuso presenta un cauce más abierto, propicio a una pesca con mosca a distancias medias y cortas, sin desdeñar algunos lances largos buscando las orillas contrarias en los 

Un día y una lección de pesca

Dicen en mi tierra gallega que cada uno habla de la feria según le fue en ella. Quizás entre los tratantes de ganado este dicho sea acertado, pero creo que no se puede aplicar totalmente a la pesca deportiva. Considerando que lo vivido por mí el día que pesqué en el coto de Tierra de la Reina podría ser útil al lector, haré un breve resumen de esa experiencia personal.    Comenzó la pesca a las 07:20 de la mañana del 26 de julio de 2000. El río Yuso iba muy bajo y el tiempo estaba muy revuelto y frío, con una brisa cambiante que no auguraba nada bueno. Había cebas ocasionales en el pozo que elegimos mi compañero Jorge y yo. Jorge, cuya misión principal era fotografiar, tuvo que renunciar a las fotos lentas a causa del viento: los árboles salían movidos.    En los primeros diez minutos volteé seis o siete truchas de muy buena talla. Experimenté ralentizando o acelerando el clavado, pero los resultados eran los mismos: las truchas, cuando se clavaban -que no siempre-, se soltaban antes de los dos segundos. No creo que estuvieran selectivas; simplemente esa era su forma de tomar la mosca. Con la luz del día aumentó el viento, alternándose los momentos tranquilos y algo cálidos con las rachas de frío. La brisa complicaba la precisión en el lanzado, y en todo el día no efectué dos lances seguidos exactamente iguales: siempre compensando la deriva de la mosca en el aire abriendo o cerrando el bucle; acelerando o frenando la línea... Las truchas, a pesar del clima desfavorable, no dejaban de subir y alguna llegaba a mis manos. Eran truchas de talla pequeña o mediana, bravas y muy bonitas. No había truchas de talla en las aguas bajas, así que decidimos pescar directamente en los pozos, buscando las aguas lentas y profundas y los chorros de las cabeceras de buena profundidad. Pero seguía entrando trucha pequeña, y cuando las piezas grandes ceden sus pues tos de caza a las juveniles queda poco que hacer en cuanto a la calidad de las capturas. Sí, cayeron tres o cuatro próximas a los treinta centímetros, pero no las mayores de esta medida, y créame el lector que vimos muchas de ellas. No puedo decir que este coto no tenga truchas grandes, no. Y a las truchas les daba igual la talla de mi trico: tomaban igual de mal uno del 14 que uno del 18. Después de comer, volvimos a la tarea hacia las cuatro de la tarde. El viento arreció de tal manera que el agua en las cascadas se volvía hacia atrás -¡lo juro!-; hice varias capturas pescando con  la técnica del dapping, y hubo momentos en los que era imposible posar la mosca en el agua. Si volaran vencejos, seguro que habría pescado muchos.    No obstante, seguían subiendo truchas, pero menos y más pequeñas que por la mañana. Recorrimos la práctica totalidad del coto saltando de pozo en pozo, de chorrera en chorrera. Como colofón -lo imaginará el lector- no hubo sereno.    ¿He tenido un día bueno o malo?. No sabría decirlo. Las truchas tomaban la mosca muy mal, pero las subidas animaban mi esperanza de clavarlas. Vi muchas truchas grandes que me desdeñaron a mí y a mi mosca. Vi flores muy hermosas que nunca había visto. Admiré constantemente la pureza de las aguas y la vida que albergaban. Relajé mi vista oteando impresionantes roquedos en la lejanía. No fue un día malo.    Dos días después, en una hora de pesca a quince minutos de mi  casa, clavé -y toqué- quince espléndidas truchas que ya hubiera querido tocar en el Yuso. Un amigo me dijo con sorna: -Pues anteayer hiciste 400 kilómetros para pescar mucho menos.    Pero yo me mantengo en mis trece: ¡ mereció la pena ¡

 

Entrevista con los guardas:
Valentin Muñoz y José Antonio de Celis

 

Valentín Muñoz. jefe de zona forestal y el agente José Antonio de Celis, no se aburren precisamente en su trabajo: cuidan y vigilan el parque natural: inspeccionan las zonas de acampada: cuidan y vigilan todo el río Yuso... ellos y otros compañeros están verdaderamente "pluriempleados" dentro de un mismo servicio.

  ¿Qué clase de pescador visita este coto?

Vienen muchos a los que les gusta pescar, pero también los hay que se están iniciando. En todo caso, son pescadores a los que no les importa devolver los peces al agua y lo que quieren es disfrutar de la práctica de la pesca. El pescador de seca es más deportista que el de ahogada.

¿Tramitáis muchas denuncias?

Muy pocas.

  ¿Cuál es la pieza mayor que habéis visto sacar en el coto?

Hubo una de 54 cms, y hay muchas de alrededor de los 40 cms.

 ¿Creéis que fue un acierto hacer este coto "sin muerte"?

Sí. Se van más contentos los que dejan los peces en el agua que cuando era libre. Ten en cuenta que hemos llegado a controlar noventa (; ) pescadores en un día cuando era un tramo libre. Se pescaba mucho a cebo natural y el tramo quedaba muy machacado. Son los pescadores ribereños quienes más han sentido el cambio de régimen de este tramo

¿Hay problemas de furtivismo con red?

La “tiradera” es una tradición de siempre. Para prevenir su uso hemos clavado esas estacas en los frezaderos.

¿Hecháis de menos algún medio para vigilar el río?

Sí. Estamos menos dotados para la vigilancia de la pesca que para el control del Parque.

¿Qué le falta al río desde vuestra perspectiva profesional?

Una guardería específica. Estaría bien poner un par de agentes específicos en cada comarca. Nuestra misión abarca muchos cometidos: trabajos en el monte, control de zonas de acampada, vigilancia de la caza... Los ríos mejorarían con una vigilancia específica.

 

 

 


 

 

C/ Puente s/n, Boca de Huérgano, 24911 - León

(*) Autorización de apertura y clasificación Casa Rural de Alquiler "El Casar del Puente I" y Casa Rural de Alquiler "El Casar del Puente II", Servicio Territorial de la Junta de Castilla y León, autorizaciones CRA-LE-352 y CRA-LE-353 del 16/11/2005 - (Ley de Turismo 10/1997 de 19 Dic)